Archivo para la categoría "Palabras perdidas"
Palabras para Julia
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía, es mejor vivir
con la alegría de los hombres,
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola,
tal vez querrás no haber nacido.
//
//
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto,
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno,
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti,
cuando te escribo estas palabras,
pienso también en otros hombres.
Tu destino está en los demás,
tu futuro es tu propia vida,
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas,
que les ayude tu alegría,
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
//
//
Perdóname, no sé decirte
nada más, pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
José Agustín Goytisolo
Arte, simplemente, arte. En un tiempo en el que se llama poesía a cualquier cosa que rime, o no; a los nostálgicos nos quedan ecos de un pasado en el que los poetas sabían conmover.
El cipote de Archidona
Aquí os dejo un documento audiovisual sobre uno de los acontecimientos mas importantes de España: La leyenda del Cipote de Archidona, narrada por el grandísimo Camilo José Cela.
Expreso mi gratitud a mi comunicante con unos versos a los que titulo
A Robustiano Cipotón, que no perdió la afición a utilizar del cojón la
próvida munición. (Que Dios le conserve, hermano, por los siglos de los
siglos, un coño propicio a mano).
Decían así:
Robustiano Cipotón
es un cachondo de Ronda
que desea verrionda
y eficaz
y pertinaz
la conducta del cojón.
¡Que Dios le oiga, compañero!
Que en este mundo de mierda
no hay cipote que se pierda
por pensar
y practicar
que joder es lo primero.
¡Ay, pija devota y pía!,
brújula que del cojón
marcas la dulce sazón
calentura
y polla dura
que tan sólo el catre enfría.
Robustiano Cipotón
me la desea bravía.
¡Que Dios oiga todavía,
Robustiano,
fiel hermano,
los ruegos de tu oración!
Salut i força al canut,
se desea en Barcelona
y en Gerona y Tarragona
para el quilé
y el magué.
Y el calibre del mamut.
Como el pijo de Archidona,
¡cosa bona!,
pide al cielo para usted
su compadre emocionado
y a follar aficionado,
Cela,
Camilo José.
El pasado se convierte en una barrera que te encierra, te atrapa dentro de algo que ya no existe
No soy un gran seguidor de la filosofía de Osho por motivos que explicaré en breve en un post. Mas bien sigo la filosofía de Alan Watts, pero vía Osho Maestro recibí una entrada con una reflexión que me gustó mucho.
Os la dejo ya que me parece muy interesante, y creo que os puede gustar.
Si sigues arrastrando imágenes del pasado, nunca podrás ver lo nuevo. Tus ojos estarán tapados por tus experiencias, tus expectativas, y esos ojos no podrán ver aquello que te confronta.
Así es como vamos perdiéndonos la vida: el pasado se convierte en una barrera que te encierra, te atrapa dentro de algo que ya no existe. Te quedas encapsulado en lo muerto. Y cuanta más experiencia acumules, cuanto más vayas creciendo, más y más grueso será el caparazón de la experiencia muerta que te rodea. Estarás cada vez más cerrado. Paulatinamente todas las puertas y ventanas se cierran. Entonces existes, pero existes alineado, desarraigado. En tal caso no estás en comunión con la vida. No estás en comunión con los árboles, las estrellas y las montañas. No puedes estar en comunión porque la gran Muralla China de tu pasado te rodea.
Cuando digo que te vuelvas receptivo, me refiero a que vuelvas a ser un niño otra vez.

Reflexión fugaz sobre el Sentir (y la Música)
Acabo de escuchar -no por primera vez- El pájaro de fuego, de Stravinsky y, como siempre me emocionó: Es una de mis obras de música clásica favoritas junto con el Adagio del Concierto de Aranjuez (Joaquín Rodrigo), Adagio en sol menor (Albinoni), El aprendiz de brujo (Paul Dukas, al loro: música impresionista), cualquiera de Érik Satié, El Moldava (Smetana) etcétera, etcétera, etcétera.
Podría pasarme horas haciendo una lista y comentando una por una las obras y las impresiones que me causa cada una de ellas, pero no es lo que quiero escribir hoy, eso lo dejo para otro día en el que esté con afán enciclopedista y de “clase magistral”, es decir, nunca.
Quiero hacer -como dice el título- una fugaz reflexión sobre el Sentir, enfocado hacia la música, mi gran pasión. Ahí va:
En momentos de felicidad y placer, solemos estar lo bastante preparados para ser conscientes del momento y dejar que la experiencia lo sea todo. En tales momentos, nos “olvidamos de nosotros mismos”, y la mente no realiza ningún intento de dividirse, de separarse de la experiencia. Mientras permanece la noción de que estoy separado de mi experiencia, hay confusión y tumulto.
Ésto es aplicable al disfrute que obtenemos al escuchar Música (con mayúscula):
Para comprender la Música, como es lógico, hay que escucharla, pero mientras pensamos “(Yo) estoy escuchando ésta música”, no la escuchamos.Para comprender la alegría o el miedo, hay que ser conscientes de ello de un modo total, sin divisiones. Mientras lo llamemos de un modo u otro y digamos “soy feliz” o “tengo miedo”, no somos conscientes de manera plena.
El temor, el dolor, el pesar y el hastío seguirán siendo problemas si no los comprendemos, pero comprenderlos requiere de una mente única y no dividida.
Éste es, sin duda, el significado de este extraño dicho: “Si tus ojos son únicos, tu cuerpo entero está lleno de luz”.
Ya hemos dado una pincelada al tema de “escuchar Música”, pero vayamos al tema de “tocar Música”:
Cuando se toca música, simplemente desaparece, no queda nada, y por esa razón es una de las artes más elevadas y espirituales que existen. También es la mas FUGAZ. Se puede decir que la fugacidad es un distintivo de la espiritualidad. Mucha gente piensa lo contrario: que lo espiritual es imperecedero.Falso.
Cuanto más tiende una cosa a ser permanente, más tiende a carecer de vida.
Así pues, como fugaz que es éste post (y en consecuencia espiritual, o pseudoespiritual), espero que os anime a hacer alguna reflexión personal sobre lo que queráis. Que para eso está el blog.
Espero que os haya gustado, y gracias por vuestro tiempo, amigos.
