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Música celestial

con 3 comentarios

Hace más de dos mil quinientos años nació Pitágoras, o eso dicen. La escuela pitagórica de Crotona nos dejó muchas aportaciones a la filosofía y a la ciencia. Tenía también un denostado carácter sectario, como muchos científicos de hoy (espero que Santi no me condene a la horca por esta última afirmación).

Bueno, si retiramos de Pitágoras todo lo místico y lo que no era capaz de vislumbrar por las limitaciones de la época nos encontramos  con teorías revolucionarias mezcladas con consejos del tipo “No comas habas”. No me extiendo aquí explicándolo. 

Entre esas teorías hay una que a mí me encandila especialmente. Según Pitágoras en el universo conviven distintas esferas en un todo perfecto y mecánico. Lo curioso es que según él cada una de esas esferas produce un sonido característico que al unirse a los demás forma la melodía del cosmos. Según él no podemos oír esa música porque estamos muy habituados a ella. A día de hoy los científicos han confirmado que los planetas y las estrellas emiten una serie de ondas electromagnéticas que se pueden convertir en sonido con algunos aparatos. Recientemente hemos podido escuchar al Sol, ya habíamos escuchado a Júpiter y a otros planetas. Esas melodías son rítmicas y recuerdan a algunas obras musicales.  Sorprende que no podamos captar esas ondas electromagnéticas porque no entran en nuestro umbral de sensibilidad.

Si escuchásemos de otra forma, si fuesemos capaces de ampliar nuestros sentidos no sólo podríamos escuchar el universo sino ver la música y escuchar un cuadro. Me pregunto como sonaría Manet o como se vería la Novena Sinfonía. Pitágoras también decía que había formas de escuchar esa música si se meditaba lo suficiente. La meditación induce estados mentales increíbles y lleva a hacer cosas imposibles como nos demuestran algunos lamas. A lo mejor también expande nuestro umbral de percepción. A saber,,, 

Al final el universo suena, existe una música celestial como decía el viejo de Samos. ¿Serendipia o premonición? Lo de jo a vuestro juicio.

A lo mejor conviene plantearse lo de las habas ¿no?

Escrito por tetrasquel

Marzo 26, 2009 a 3:35 pm

,,,y NO se hizo la luz, se explicó, más o menos,,,

con 7 comentarios

Este post va en respuesta al del Santi porque debo entonar un mea culpa. En mi comentario a su iniciación no fui muy claro explicando mis ideas ni muy preciso en el vocabulario por lo que pude inducir a malinterpretaciones. Lo siento, he de decir en mi defensa que era muy tarde, o muy temprano, según se mire. Aprovecho que me va a leer un hombre de ciencias como Santi, quien puede sacarme de mis errores con facilidad, para explicar mi opinión mejor que en el comentario.

La ciencia,

Según Mario Bunge hay cinco tipos de conocimiento: ordinario, técnico, protociencia, pseudociencia y conocimiento científico. El que a nosotros nos interesa hoy es el último, el conocimiento científico: Explica el por qué de las cosas mediante un conjunto de procedimientos y requisitos (el método científico) que permite elaborar teorías comprobables y perceptibles.  Esto significa que conocimiento científico es el que se obtiene mediante el método científico.

El método científico deriva una hipótesis explicativa de una realidad observada, que al contrastarse se convierte en teoría. Esta teoría es un nuevo conocimiento científico que ofrece una respuesta a un fenómeno a la espera de otra mejor. 

Dejando aparte la controversia que suscita la finalidad nomotético-predictiva de la ciencia, es decir anticiparse a lo que pueda pasar, y que cuestiona la legitimidad de aquellas ciencias que no ofrecen resultados en forma de ley físico-matemática sino de modelo explicativo que explica verdades probables y se revalida también mediante la contrastación con hechos o procesos afines o mediante el método comparativo (la Historia, por ejemplo), lo cierto es que lo que define al conocimiento científico es su carácter conceptual, intersubjetivo, racional,teórico, limitado, analítico, mediato, abierto y perfectible.

Para verlos todos desarrollados por completo y ampliar lo dicho en éste post os recomiendo el primer capítulo de “La historia política: algunos conceptos básicos” de Justo G. Beramendi. Es un manual asequible, 17 €, con todo lo fundamental sobre ciencia política que recomiendo para quién le guste. Es un poco denso, pero compensa leerlo. Pues bien, al principio, el profesor Beramendi diserta sobre la consideración de la historia como ciencia y para hacerlo explica lo ya dicho sobre el conocimiento científico.

Hoy sólo voy a incidir en algunos de los aspectos que para mí confirman el fin, claramente práctico, de la ciencias. Sin entrar a matizar diferencias entre arte, ciencia y tecnología que para mí no están tan claros. Todo es tekhné, un producto humano. El carácter perfectible de la verdad científica siempre abierta y provisional. El método implica que sus resultados son siempre imperfectos, no por ello digo que sean falsos ni que excluyan el progreso sino que más bien lo exigen. Si bien, se trata de un proceso que se autocorrige no asegura el conocimiento de la verdad por la verdad, que es en lo que yo discrepaba con Santi. Si no nos da la ansiada aunque inalcanzable verdad universal…¿Qué nos da? Pues conceptos y explicaciones que nos facilitan la vida y nos permiten ahondar un poco más, acercarnos un poco más, a lo que es verdaderamente la realidad. La ciencia existe para resolver problemas no para comprenderlos.

Como ejemplo de todo lo dicho cojo el de Beramendi, el mismo que me hizo recordar que tenía este libro y que me parece muy apropiado a lo ya dicho sobre Maxwell: el concepto de luz.

La luz  nos produce sensaciones ópticas y térmicas. Ese es el hecho constatable, la realidad observada. A partir de ahí podemos achacarsela a los dioses o al sol, sin que ello constituya ciencia. La luz como concepto científico es más problemática. Los caminos del progreso del conocimiento nos dan dos conceptos de luz muy diferentes, pero igualmente científicos y útiles en sus diferentes ámbitos fenoménicos.

El primer concepto deriva de los fenómenos ópticos y nos lleva a la luz como onda electromagnética. Esto explica la refractación de la luz o su descomposición en un espectro de colores continuo si pasa por un prisma. Cada color corresponde a una longitud de onda y la luz blanca original era la mezcla de todas las longitudes de onda percibidas por el ojo humano. Así, la luz se considera portadora de una energía continua como cualquier onda. Ésta es la teoría de base tras la fabricación de microscopios o gafas.

Hasta aquí toda la comunidad científica estaba satisfecha, pero la cosa cambia con el desarrollo del estudio de los fenómeno atómicos. Resulta que la incidencia de una luz determinada sobre los átomos podía liberar un electrón convirtiéndolo en ión. Este nuevo comportamiento de la luz no era propio de una onda que transporta una energía continua sino debida a los quantum. Al implicar la existencia de estos paquetitos de energía surgió la física cuántica.

Con todo esto voy a que la física, la ciencia por tanto, admite dos tipos de conceptos para luz diferentes mientras que la luz, en sí misma, es una sola. Para completar esto transcribo directamente las palabras de Beramendi: 

“ ¿Qué es la luz? ¿Cuál es su “verdadera” naturaleza?  He aquí un tipo de pregunta más propia de la metafísica que de la ciencia. A esta última le basta con explicar una parte del ser íntegro de las cosas, o mejor una parte del funcionamiento de ese ser, pero de modo que la explicación sea verificable y, en ocasiones, permita reproducirlo y transformarlo.”

Si con este post no quedó claro lo mucho que me gusta la ciencia a pesar de ser crítico con sus fines, tendré que reconvertirme a la ufología donde el pensamiento crítico no abunda mucho, a excepción de Pablo.

PS: Respecto a las matemáticas decíamos lo mismo aunque de forma diferente. Un lenguaje explicativo de la realidad aunque ajeno a ella cuya comprensión algunos consideramos un arte, arte que no es más que la expresión de cómo comprendemos el universo. Aún así, esa idea personal tuya de las matemáticas causantes del cosmos me intriga y seduce a partes iguales.

Escrito por tetrasquel

Marzo 16, 2009 a 10:22 am

Escrito en Ciencia

Llamar a las cosas por su nombre (Psicólogos)

con un comentario

A través de los tecnicismos podemos suavizar la cruda realidad, o aprovecharnos de ella. He aquí un claro ejemplo:

Escrito por Pablo M

Marzo 6, 2009 a 5:13 pm