El pasado se convierte en una barrera que te encierra, te atrapa dentro de algo que ya no existe
No soy un gran seguidor de la filosofía de Osho por motivos que explicaré en breve en un post. Mas bien sigo la filosofía de Alan Watts, pero vía Osho Maestro recibí una entrada con una reflexión que me gustó mucho.
Os la dejo ya que me parece muy interesante, y creo que os puede gustar.
Si sigues arrastrando imágenes del pasado, nunca podrás ver lo nuevo. Tus ojos estarán tapados por tus experiencias, tus expectativas, y esos ojos no podrán ver aquello que te confronta.
Así es como vamos perdiéndonos la vida: el pasado se convierte en una barrera que te encierra, te atrapa dentro de algo que ya no existe. Te quedas encapsulado en lo muerto. Y cuanta más experiencia acumules, cuanto más vayas creciendo, más y más grueso será el caparazón de la experiencia muerta que te rodea. Estarás cada vez más cerrado. Paulatinamente todas las puertas y ventanas se cierran. Entonces existes, pero existes alineado, desarraigado. En tal caso no estás en comunión con la vida. No estás en comunión con los árboles, las estrellas y las montañas. No puedes estar en comunión porque la gran Muralla China de tu pasado te rodea.
Cuando digo que te vuelvas receptivo, me refiero a que vuelvas a ser un niño otra vez.
